LA PANDEMIA DEL MIEDO: acerca del mainstream y otros demonios




1 de diciembre de 2020

En ocasión del día del farmacéutico venezolano



"Es más fácil engañar a la gente que hacerla entender que está siendo engañada"

Mark Twain



El año 2020 colocó sobre el tablero mundial una de las mayores crisis sanitarias de todos los tiempos, conocida como la pandemia del virus denominado SARS-COV-2, causante de la enfermedad llamada “COVID-19”. Como parte de una escalada de eventos sanitarios con inicio a finales de 2019 en Wuhan, China, 2020 arrancó con una serie de medidas tomadas por diversos países, tales como el cierre de fronteras, confinamientos colectivos, aplazamiento de eventos públicos, entre otras. En marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara pandemia al COVID-19 y la bola de nieve del miedo empezó a rodar en prácticamente todas partes.


El fenómeno “pandemia COVID-19” quizás pase a la historia como uno de los acontecimientos más sui generis de todos los tiempos, debido, entre otras cosas, a las correlaciones múltiples entre un gran número de variables, desde el ámbito científico al geopolítico, pasando por el financiero, sanitario y sociológico, lo cual obliga, de un modo u otro, a procesar una gran cantidad de información de diversa índole en períodos de tiempo muy reducidos. Difícilmente alguien posea los conocimientos necesarios en todas las áreas como para comprender suficientemente este fenómeno. Sin embargo, lo realmente preocupante no es la incomprensión en sí misma, sino algo mucho más peligroso: el miedo. Pero no el miedo orgánico, de protección ante peligros básicos como por ejemplo a las alturas, sino el miedo irracional y ciego, producto de una actitud irreflexiva y negligente y que nos conduce a la credulidad y a la reactividad, convirtiéndonos en marionetas de las circunstancias y personajes característicos de una realidad distópica. Mientras se desarrollan los acontecimientos se han ido generando cantidades crecientes de información y saturando en gran parte los espacios informativos, haciendo prácticamente imposible seguirles la pista y mucho menos analizarlas debidamente. Y no se trata de un escándalo político o del estallido de un conflicto armado en medio oriente o inclusive de un colapso financiero, noticias todas ellas, en mayor o menor modo, inteligibles para la mayoría de nosotros y por lo tanto “digeribles” hasta cierto punto. En esta ocasión se trata de un evento totalmente inesperado por el gran público e incomprensible desde una óptica sencilla. Diversas voces hablan de “genoma”, “nucleótidos”, “reacción en cadena de la polimerasa “(PCR, por sus siglas en inglés), “retrovirus” y un largo etcétera que supone un reto importante para el no versado. Y por si fuera poco, muchas de estas noticias se contradicen entre sí. Por otra parte, la velocidad de respuesta de los sistemas sanitarios, como es esperable, ha estado muy por debajo de la velocidad de propagación de los contagios o supuestos contagios. Sin embargo al observar con mayor detenimiento vemos que la velocidad de propagación de los contenidos informativos, y desinformativos, es muy superior a la de los mencionados contagios. La velocidad de “viralización” de una noticia, falaz o no, puede llegar a ser asombrosamente superior a la de un virus biológico propiamente dicho, por dos motivos fundamentales: en primer lugar la transmisión de una noticia hoy en día se produce virtualmente a la velocidad de la luz, la cual es muy superior a la velocidad con la que puede transmitirse un virus biológico durante el proceso de infección; el segundo motivo es que la relación numérica del contagio de un virus biológico generalmente sigue un patrón de 1 a 1 por cada evento de transmisión (contacto físico, estornudo, etc.), en cambio en el caso de las noticias dicho patrón es de 1 a muchos; es decir, en cada evento de transmisión, por ejemplo un click en Facebook, la noticia podría difundirse simultáneamente a cientos, miles o inclusive millones de personas en un solo instante. Un caso de ello lo vimos cuando el pasado 14 de marzo Olivier Véran, neurólogo y ministro de solidaridad y salud de Francia publicó en su cuenta de Twitter que el uso del ibuprofeno podría agravar el cuadro de infección por COVID-19, comprobándose tiempo después la inexactitud de tal afirmación, no sin antes haberle dado la vuelta al mundo. Una vorágine de opiniones y declaraciones de todo tipo proliferan en los diarios y noticieros, siendo muy difícil para cualquiera verificar su veracidad. Sin embargo existe un evidente contraste entre la propuesta del “main stream” informativo por parte de los medios de comunicación más conocidos y posicionados así como de instituciones de referencia mundial en la materia, tales como la OMS, o la Federal and Drug Administration (FDA), entre otras, y en la otra esquina del cuadrilátero encontramos algunas personas del mundo científico y de la salud que plantean interrogantes cuyas respuestas aún se desconocen. La postura del main stream es ampliamente conocida por cualquiera que tenga un televisor encendido más de cinco minutos al día, no obstante, este segundo grupo, en la gran mayoría de los casos, se manifiesta a través de canales informativos auxiliares o alternativos, que no gozan del poder mediático de los abanderados del main stream. Así oímos voces como la de los doctores Pablo Goldschmidt, Judy Mikovits, Roxana Bruno, Theresa Deisher, Johan Giesecke, María José Martínez Albarracín, entre otros, mayor o menormente conocidos, así como de excelentes comunicadores haciendo su mejor esfuerzo para divulgar cosas que de otro modo quizás permanecerían ocultas. De este modo vemos cosas como:

  • Que la referencia más influyente usada como base para justificar la medida sanitaria de confinamiento masivo en el Reino Unido fue una publicación realizada por el epidemiólogo y miembro del equipo de respuesta del Imperial College London, Neil Ferguson, quien tiene fama de haberse equivocado en varias ocasiones sobre predicciones de mortalidad basadas en modelos matemáticos errados (Rushton y Foggo, 2020). El virólogo argentino Pablo Goldschmidt, en una entrevista el pasado 9 de abril, refiere que dicha publicación fue aceptada por los peritos de la OMS sin la debida comprobación;
  • Que para las primeras pruebas para el SARS-COV-2 se usaron cebadores diseñados a partir de fragmentos de material genético, tomados de bancos de genes del virus SARS-COV-1 del año 2003, antes de la publicación del genoma del virus SARS-COV-2 del año 2019 (Corman y colaboradores, 2020);
  • Que según declaraciones independientes de las doctoras Roxana Bruno de Argentina y María José Martínez Albarracín de España, no se hicieron los aislamientos de las partículas virales intactas, tal como lo establecen los postulados de Koch, ya que una cosa es extraer el material genético de muestras biológicas y otra es hacer el aislamiento de las partículas virales intactas para estudiar su viabilidad y potencial patogénico de acuerdo a dichos postulados. Comenta Bruno que en los procedimientos señalados en las primeras publicaciones realizadas por científicos chinos en enero de 2020, donde se reporta haber identificado el nuevo agente de éstas neumonías bilaterales atípicas, no se refleja que se hayan seguido dichos postulados; sólo se aislaron las muestras y se obtuvo el material genético contenido en ellas para su secuenciación. El problema, indica, es que dicha secuenciación no es específica para un solo genoma, por lo tanto en los resultados se obtendrían genomas, no sólo del virus objeto de estudio sino también de otros organismos, como por ejemplo del mismo paciente, así como de otros virus y bacterias. Se sabe que tardíamente se llegaron a hacer algunos aislamientos, pero lo que denuncia Bruno es que no se han seguido los postulados de Koch, los cuales son necesarios para establecer inequívocamente la etiopatogenia del COVID-19 frente al SARS-COV-2, ya que, según explica, las neumonías pueden ser causadas por una gran cantidad de microorganismos, entre los cuales figuran diferentes tipos de virus, entre ellos los de la familia coronavirus;
  • Que las medidas de restricción y confinamiento social fueron tomadas sin contar con pruebas validadas para este virus (Klement y Bandyopadhyay, 2020);
  • Que, según abundantes publicaciones, el pronóstico de la prueba de anticuerpos para COVID-19 es muy diferente si se trata de un resultado positivo para inmunoglobulinas tipo IgG versus inmunoglobulinas tipo IgM, ya que, a diferencia de las segundas, las primeras sugieren la superación exitosa de la infección por parte del sistema inmunológico del paciente y la pérdida de la contagiosidad a otras personas;
  • Que a pesar de las alertas de la OMS, la FDA, entre otras, en contra del uso del dióxido de cloro, desde hace mucho tiempo hay evidencia científica, debidamente documentada, que sugiere su uso como un potente coadyuvante para combatir la infección por patógenos (véanse publicaciones de Ogata y Shibata, o de Noszticzius y colaboradores, entre otras);
  • Que los testimonios directos de varios médicos, entre ellos los de la doctora María Eugenia Barrientos de Honduras, que con base en sus experiencias directas en gran cantidad de pacientes, determinó que en las primeras etapas de infección por SARS-COV-2, es muy efectivo el tratamiento con terapia antigripal y antiinflamatoria con ibuprofeno;
  • Que la "inmunidad de grupo o rebaño", podría jugar un papel clave en la superación de la enfermedad en una población y que el confinamiento masivo podría entorpecer, y por lo tanto resultar contraproducente;
  • Que la mayoría de las muertes adjudicadas al SARS-COV-2 ocurren en pacientes con co-morbilidades o condiciones de salud deficientes;
  • Que el costo humano de un mal manejo de esta situación se traduce en millones de puestos de trabajo perdidos, miles de negocios idos a la quiebra, incontable número de pacientes con otras enfermedades graves que al no haber sido atendidos oportunamente, debido a esta "pandemia", perdieron la vida o empeoraron su estado, separación de familias, entre otros.
A muchos de nosotros nos consta (y me incluyo como testigo), por experiencia propia o de familiares y amigos cercanos, que se ha endosado COVID-19 como causa de muerte de pacientes que en realidad fallecieron por otros motivos. ¿Qué está ocurriendo?, quizás el tiempo lo diga en algún momento. Solo espero que en esta ocasión no nos demos el lujo de permanecer pasivos “a ver qué pasa”, como ocurrió con el nazismo en Europa a finales de la década de los 30’s en el siglo XX o con el chavismo en Venezuela en la primera década de este milenio; las consecuencias de la pasividad fueron notables. Creo que ante la magnitud y complejidad de una situación debemos empezar por reconocer y aceptar que siempre habrán cosas que escapen a nuestra comprensión. Quizás no todos tengamos el tiempo libre suficiente como para ir a las fuentes primarias de la información, consultar la literatura especializada y corroborar la veracidad de las noticias que leemos o escuchamos, pero esto no necesariamente significa que debamos dar crédito sólo a lo que nos cuenta el main stream.

La propagación del miedo: una pandemia peligrosa

El miedo aísla a las personas, separa familias, siembra la ansiedad, el estrés y la angustia, destruye negocios y finalmente convierte a sus víctimas en muertos vivientes y esclavos. Una vez instalado el miedo éste actúa como una de las herramientas más eficaces para “aplanar” el comportamiento humano, simplificarlo y hacerlo muy reactivo y predecible. Al ser una de las emociones primarias más poderosas, el miedo en el individuo se asocia a una ancestral estructura biológica: nuestro cerebro reptil, condicionando nuestras conductas más simples e impulsivas antes los estímulos del exterior y ocasionando respuestas como la ira y el propio miedo. Socialmente el miedo modela conductas colectivas que facilitan la manipulación del comportamiento de los individuos y por lo tanto favorece mecanismos de control muy eficientes por parte de una entidad superior, como podría ser el Estado (Thomas Hobbes). Se podría decir, en suma, que el miedo se erige como una de las herramientas clave por excelencia para ejercer el control político sobre las sociedades humanas (Rojas, 2016).

El ser humano presenta una dualidad entre su naturaleza irracional, dominada por una parte por sus sistemas neurofisiológicos reptil y límbico, y por otra, su naturaleza racional gracias al desarrollo, en su evolución reciente, del neocórtex como estructura cerebral responsable de las funciones ejecutivas superiores, el razonamiento abstracto, la capacidad de toma de decisiones, entre otras facultades. El miedo produce un desplazamiento del equilibrio en la conducta humana hacia el aspecto reactivo e irracional; en otras palabras, nos hace comportarnos más como animales de granja.

“Estudios científicos”: un lugar común en la comunidad no científica Debe tomarse en cuenta que para que algo sea estudiado “científicamente” deben invertirse recursos económicos y logísticos que normalmente son gestionados por centros de investigación públicos o privados, universidades y la empresa privada y sólo se estudia lo que reviste un interés particular para quien lo estudia; además, suelen ser bastante costosos, y obviamente alguien tiene que poner el dinero. Por lo tanto hay cosas que no se han estudiado o al menos no lo suficientemente y esto no significa que no podamos debatir o argumentar sobre ellas con espíritu crítico y razonamiento lógico pero especialmente con el sentido común. Por ejemplo cuando se creía que la tierra era plana y alguien dedujo y argumentó lo contrario, seguramente no faltaron los detractores alegando que no había evidencia de ello, o cuando se descubrió la penicilina y fue usada en enfermos agonizantes seguramente tampoco faltaron los que decían que no habían estudios científicos o evidencia de su seguridad y eficacia. Y así hay ejemplos y más ejemplos sin cesar. La base científica sobre estudios adecuadamente diseñados y ejecutados y datos correctamente procesados es fundamental, pero eso no excluye el uso del criterio, el razonamiento y el sentido común. Un estudio científico contempla únicamente los aspectos contenidos dentro de su alcance y se desarrolla bajo condiciones controladas o al menos conocidas previamente, sin embargo en el mundo de la calle participan una gran cantidad de factores que usualmente no forman parte de la ecuación en las cómodas condiciones del laboratorio. Por este motivo, al menos en el campo de la medicina, es de vital importancia la experiencia clínica obtenida con pacientes por parte de profesionales serios. Lamentablemente en muchísimos casos esta experiencia no llega a documentarse. Por lo tanto cobra una enorme importancia para el ciudadano del gran público tomar una actitud proactiva en su auto-formación y capacitación constantes, con el fin de aprovisionarse de las mejores herramientas posibles para poder tomar las mejores decisiones. Una afirmación de un supuesto “experto”, no tiene por qué ser considerada válida a priori, inclusive de los de mayor credibilidad. Para poder ser aceptada, primero debe someterse al escrutinio de la razón. En la mayoría de los casos no es muy difícil distinguir una publicación de verdadero valor frente a otra con una finalidad turbia. Usualmente los canales “informativos” con tendencias propagandísticas o amarillistas suelen utilizar a determinados individuos con títulos de "doctores", verdaderos o falsos, para divulgar cosas sin sustento sólido ni coherente, o, en el peor de los casos, hábilmente manipuladas para distorsionar la verdad.

El popurrí disonante de los medios de comunicación 

Hemos visto cuán fácil resulta manipular la opinión pública, tenemos, como uno de los más recientes ejemplos, en 2018, el caso de la firma británica de consultoría política Cambridge Analytica, la cual logró manipular e influir cientos de procesos electorales mediante el uso de herramientas matemáticas para el modelado de datos. Tal como ocurre con el actual fenómeno mediático "COVID-19", este tipo de casos presenta distintos niveles de complejidades que, en buena parte, escapan al alcance de la comprensión del ciudadano promedio.

Muchos de los principales medios de comunicación promueven el miedo mediante la emisión continua de números de contagios y fallecimientos, de esta forma intentan sembrar el pánico en el público. En este escenario es fácil engañar a una gran cantidad de personas, ofreciéndoles una “cura” o antídoto como una promesa de salvación, de esta manera terminarán implorando por ella… inclusive aunque tengan que pagarla. Un siniestro modus operandi utilizado con éxito muchas veces a lo largo de la historia. 

Según el portal Worldometer, el conteo de muertes por COVID-19 al momento de publicar este anuncio (1 de diciembre de 2020) es menor de 1.5 millones de personas en lo que va de este año. Por otro lado, según el Instituto de Métricas en Salud y Evaluación (IHME, por sus siglas en inglés) de la universidad de Washington de los Estados Unidos, en 2017 murieron más de 2.5 millones de personas en el mundo a causa de neumonía, sin embargo esto no fue una noticia relevante. 

El tapabocas: ¿aliado a enemigo?

En muchos lugares se exige el uso del tapabocas en situaciones completamente improcedentes, tales como exteriores, parques, veredas de calles, etc. Se ven con tapabocas personas haciendo ejercicios en parques públicos al aire libre, niños jugando, personas en bicicleta, en moto, etc. Así mismo se exige el uso de tapaboca sin importar su tipo, calidad, grado y condiciones de uso o si cuenta con algún tipo de certificación. En otras palabras, se está exigiendo que la gente use cualquier cosa que tape la boca, sin importar que pueda resultar nocivo o contraproducente. Los tapabocas están diseñados para su uso en ambientes con determinadas características en calidades de aire, así como también para ser usados durante periodos de tiempo limitados.

El uso de tapabocas altera el balance oxígeno/dióxido de carbono en el cuerpo durante la respiración, pues reduce dos cosas: la cantidad de oxígeno entrante y la cantidad de dióxido de carbono saliente como producto de desecho del proceso respiratorio. Así, durante el proceso respiratorio el cuerpo está generando constantemente dióxido de carbono, el cual debe ser eliminado adecuadamente a través de las vías respiratorias y lograr de este modo un balance adecuado en la química respiratoria. Cuando éste balance se pierde se desencadenan una serie de eventos fisiológicos incluyendo la alteración del equilibrio ácido-base en la sangre y, de mantener esta condición por el tiempo suficiente, aumentaría el riesgo de daño alveolar y alteraciones neurológicas centrales y periféricas, entre otras. 

Elevadas concentraciones de dióxido de carbono en sangre conduce a una acidosis respiratoria (efecto Bohr) y a la activación de procesos inflamatorios que posteriormente podrían favorecer la activación de mecanismos de oncogénesis, conocidos popularmente como cánceres (Warburg, 1955).

Considero importante conocer los riesgos de cualquier práctica o conducta adoptada. Cuando observo a un hombre octogenario o un niño de cinco años, caminando por las veredas de un parque y usando tapabocas, no puedo evitar preguntarme: ¿qué estamos haciendo?

No faltarán quienes digan cosas como que "no hay evidencias que demuestren los efectos perjudiciales del tapabocas", etc. Sin embargo, tengamos en cuenta que el hecho de que algo no se haya estudiado formalmente no significa que no podamos usar nuestro conocimiento de base y sentido común. Probablemente no haya un "estudio científico" que demuestre que si una persona se lanza de cabeza desde lo alto de un edificio de 40 metros esta se pueda romper el cráneo, pero quizás lo podemos deducir fácilmente sin necesidad de dicho estudio. Obviamente el uso del tapabocas disminuye la cantidad de oxígeno que ingresa al cuerpo humano. A partir de allí hay numerosos estudios, ampliamente documentados, que demuestran los efectos perjudiciales de esto. 

Pero aquí no termina. El tapabocas cumple una doble función: su función es impedir el paso de agentes contaminantes del exterior a las vías respiratorias y viceversa. Y en este "viceversa" hay otro problema: la cara interior del tapabocas recibe directa y constantemente cargas bacterianas propias del usuario, proyectadas en cada exhalación, funcionando como un mecanismo de "sembrado" muy efectivo de microorganismos en su cara interior, que se encuentra casi en contacto directo con la mucosa bucal. Este sembrado, producto de la exhalación, proporciona las condiciones perfectas de humedad y temperatura para favorecer el crecimiento de colonias bacterianas en dicha superficie interna, convirtiéndose así en un excelente medio de cultivo y reservorio de agentes patógenos que luego serán inhalados de vuelta al tracto respiratorio del usuario, durante su respiración, y sembrados con una carga aumentada de microorganismos en distintos puntos de la superficie de las vías áreas. 

Si bien, en principio, estos microorganismos forman parte de la flora bacteriana "normal", debe considerarse que su presencia y cantidad en las superficies de las vías aéreas respiratorias están sujetas a un equilibrio poblacional regulado por factores endógenos, sin embargo, al producirse este "re-sembrado" con carga aumentada, dicho equilibrio se podría ver amenazado con potenciales efectos nocivos para la salud, que van desde infecciones como laringitis o faringitis hasta cuadros de mayor severidad como bronquitis o neumonía. De ser este el caso, ¿qué hay que hacer? Por supuesto, tomar antibióticos; ¿quiénes se perjudican?, los usuarios del tapabocas; ¿quién se beneficia?, quizás alguien a quien le convenga tener a la gente viva pero enferma durante el mayor tiempo posible. Después de todo la culpa será del virus. 

¿Una vacuna es la solución?

El main stream parece haber levantado, desde el principio, un cercado invisible a los ojos físicos, pero muy notorio mediante la observación con la mirada del raciocinio y la intuición. Hábilmente, y de manera progresiva y bien planificada, se han ido colocando muros donde la única salida posible parece ser la vacuna: una noble promesa de protección para miles de millones de personas. Pero... ¿ya leímos las letras pequeñas?

A la vista de la luz pública las vacunas tienen una finalidad altruista: prevenir el posible daño a la salud ocasionado por un agente patógeno externo. No me opongo a esa finalidad, sin embargo hay que poner en la balanza algunas otras cosas. 

Las vacunas, según su tipo, pueden contener componentes, en su formulación, potencialmente dañinos para el ser humano, por ejemplo residuos bioactivos provenientes de cultivos de líneas celulares durante el proceso de fabricación (ver por ejemplo: Xenotropic Murine Leukemia Virus, endógeno en tejidos de rata, usados para el cultivo de virus) o también por ejemplo la presencia de ADN, proteínas y células humanas fetales en varios tipos de vacunas (ingredientes MRC-5 y WI-38), con el innegable riesgo de recombinación homóloga con material genético foráneo por parte del huésped, además de las posibles y desconocidas respuestas autoinmunes ocasionadas, sin dejar de lado el problema moral, que de por sí es gigantesco. 

Adicionalmente, una de las novedades más intrigantes en relación a las nuevas vacunas es el uso de tecnologías recombinantes. Una de ellas es la nueva vacuna de ARN mensajero de Pfizer. Según el doctor Alex Berezow, en su artículo “How Pfizer's RNA Vaccine Works”, publicado en el sitio web del American Council on Science and Health, el pasado 21 de octubre, “el ARN mensajero debe ingresar a las células del huésped para activar el proceso de producción de proteínas que estimularán la respuesta inmune”. Este mecanismo de acción nunca antes se había usado; por primera vez se utilizará la propia maquinaria genética del huésped para sintetizar los mismos antígenos que desencadenarán la respuesta inmune. Cabe preguntarse, si el desarrollo de una vacuna tradicional toma de 10 a 20 años, ¿qué podría esperarse del de una vacuna con esta tecnología?

Ya existe evidencia científica de la relación entre el inicio del uso de estas sustancias y el aumento en la incidencia de casos de autismo, cánceres, entre otros desórdenes (ver trabajos de Mikovits, Deisher y otros). El problema es que estos estudios no son divulgados masivamente en el main stream y muchos de ellos han sido vetados. Por otra parte, las investigaciones sobre estas cosas no son promovidas. El tema de las vacunas es extenso y escapa al alcance de este artículo. 

Cabe entonces preguntarse: ¿tiene sentido una vacuna…
  • Cuando las cifras de fallecimientos por COVID-19 son comparativamente bajas en relación a otras enfermedades y además, por las razones anteriormente expuestas, los números no son confiables?
  • Cuando existen incontables testimonios de recuperación de pacientes mediante tratamiento convencional con terapia antigripal y antiinflamatoria o con el mismo dióxido de cloro?
  • Cuando sabiendo de manera pública y notoria, que el desarrollo y puesta en el mercado de una nueva vacuna, típicamente puede tomar más de diez años y que además la FDA permitirá la distribución de la vacuna contra el SARS-COV-2 sin la debida licencia o aprobación, con el enorme riesgo que todo esto conlleva?
Sólo hay un camino para justificar esto: el miedo.

Si vendes juguetes para niños tu negocio prosperará si aumenta el número de niños, si vendes ropa femenina tu negocio prosperará si aumenta el número de mujeres, si vendes medicamentos tu negocio prosperará si aumenta el número de enfermos, pero si vendes vacunas tu negocio prosperará mientras exista gente, sin importar la edad, raza, condición social o de salud, ni ninguna otra cosa; el mercado es toda la humanidad. 

Si hay una vacuna que realmente necesitamos es contra el miedo.

Reflexión final

La realidad nos invita a buscar soluciones efectivas, a encontrar nuestra misión de vida, a plantearnos cuestiones morales y éticas, a mejorar mental, social, física y espiritualmente, a cooperar más y mejor entre nosotros, a ver las cosas tal como son y finalmente a buscar incesantemente la verdad.

El miedo nos convierte en una sociedad dividida y por lo tanto débil. Tal como plantea el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han en su artículo “La emergencia viral y el mundo de mañana”, corremos el peligro de caer bajo el yugo de un “estado policial digital” al estilo chino y perder así nuestras libertades esenciales.

Sin saberlo, podríamos estar siendo objeto de un experimento de control social, y aún, si no fuera el caso, igual podría funcionar como uno. Quizás la libertad de una población sea la sumatoria de las libertades individuales; quizás la libertad individual sea el resultado de la forma en que pensamos y de las decisiones que tomamos; quizás nuestros pensamientos y decisiones nazcan de nuestra conciencia. 

***

Fuentes de referencia


“No se puede seguir siendo víctima de una presión internacional por cosas mal hechas”

Entrevista al virólogo argentino Pablo Goldschmidt en el canal de YouTube “Radio La Red AM 910”. 9 de abril de 2020.

https://youtu.be/sNFns3e70uk


La emergencia viral y el mundo de mañana

Byung-Chul Han. 22 de marzo de 2020.

https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html


Mikovits, J. PhD and Heckenlively, K. JD.

“Plague of Corruption”. Skyhorse Publishing. 2020.


C0VID -19 LO QUE LOS MEDIOS OCULTAN

Entrevista a la Dra. María José Martínez Albarracín por el periodista Jorg Metzger Lozano en el canal de YouTube “Prensa sin mordaza”. 13 de agosto de 2020.

La doctora María José Martínez Albarracín, es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia y catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos, psicoterapeuta formada por las escuelas madrileña y murciana de terapia gestalt. Ha sido profesora de Bioquímica, Inmunología y Técnicas Analíticas Instrumentales en el Ciclo Superior de Formación Profesional de “Laboratorio de Diagnóstico Clínico”. 

https://youtu.be/g_9NwgSKHiM


Entrevista a la Dra. Roxana Bruno. Inmunóloga. Covid-19, cuare-terna y vacunas

Entrevista a la Dra. Roxana Bruno, por el Padre Javier Olivera Ravasi en el canal de YouTube “QNTLC”. 19 de agosto de 2020.

La doctora Roxana Bruno posee un doctorado en bioquímica inmunológica, fue médica residente del hospital Central de Mendoza, Argentina. Es doctora en inmunología por la Universidad Autónoma de Barcelona, España y ex investigadora del Instituto Max Planck de Neurobiología de Munich, Alemania. Ha sido investigadora del Instituto de Neurociencias de Alicante, España. 

https://youtu.be/FzixLvW6nYw


How Pfizer's RNA Vaccine Works

Berezow, A. PhD. American Council on Science and Health. 21 de octubre de 2020.

https://www.acsh.org/news/2020/10/21/how-pfizers-rna-vaccine-works-15104


COVID-19: Federal Efforts Accelerate Vaccine and Therapeutic Development, but More Transparency Needed on Emergency Use Authorizations

U. S. Government Accountability Office. GAO-21-207. 17 de noviembre de 2020.

https://www.gao.gov/mobile/products/GAO-21-207


COVID-19 CORONAVIRUS PANDEMIC

Worldometer

https://www.worldometers.info/coronavirus/


Neil Ferguson, the scientist who convinced Boris Johnson of UK coronavirus lockdown, criticised in past for flawed research

Rushton, K., Foggo D. The Telegraph. March 28, 2020

https://www.telegraph.co.uk/news/2020/03/28/neil-ferguson-scientist-convinced-boris-johnson-uk-coronavirus-lockdown-criticised/


“So the real scandal is: Why did anyone ever listen to this guy?”

Andrew. Columbia University. Statistical Modeling, Causal Inference, and Social Science. 8 de mayo de  2020.

https://statmodeling.stat.columbia.edu/2020/05/08/so-the-real-scandal-is-why-did-anyone-ever-listen-to-this-guy/


Report 9: Impact of non-pharmaceutical interventions (NPIs) to reduce COVID19 mortality and healthcare demand

Ferguson, N. y colaboradores. Imperial College London. 16 de marzo de 2020.

https://doi.org/10.25561/77482


SARS-CoV-2 Testing: Trials and Tribulations

Babiker, A. MD., y colaboradores. American Journal of Clinical Pathology, Volume 153. 6 de junio de 2020. Páginas 706–708. 

https://doi.org/10.1093/ajcp/aqaa052


The epistemology of a positive SARS-CoV-2 test

Klement, Rainer & Bandyopadhyay, Prasanta. Acta Biotheoretica. 2020. 

https://doi.org/10.1007/s10441-020-09393-w


Detection of 2019 novel coronavirus (2019-nCoV) by real-time RT-PCR

Corman y colaboradores. Euro Surveill. 2020;25(3):pii=2000045. 

https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045


Chlorine Dioxide Is a Size-Selective Antimicrobial Agent

Noszticzius y colaboradores. (2013) Chlorine Dioxide Is a Size-Selective Antimicrobial Agent. 

PLOS ONE 8(11): e79157. 

https://doi.org/10.1371/journal.pone.0079157


Protective effect of low-concentration chlorine dioxide gas against influenza A virus infection

Ogata, N., Shibata, T. J Gen Virol. 2008 Jan;89(Pt 1):60-67. doi: 10.1099/vir.0.83393-0.

PMID: 18089729 DOI: 10.1099/vir.0.83393-0

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18089729/


El miedo como mecanismo de control social: hacia una filosofía de la seguridad

Rojas Alarcón, L. Universidad de La Salle. 2016.

https://ciencia.lasalle.edu.co/filosofia_letras/67


Pneumonia. Our World in Data

Bernardeta Dadonaite, Max Roser. Global Change Data Lab. 2019.

https://ourworldindata.org/pneumonia


Test de coronavirus: los científicos que crearon una prueba de diagnóstico "casera" para detectar covid-19

Mackenzie, Nell. BBC News Mundo. 23 de abril de 2020.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-52341940

Comentarios

MARIELA RAMOS PARILLI ha dicho que…
Gracias por tu publicación. Muy bien documentada.
Lamentablemente, cuántos somos los que leemos estos artículos, los entendemos y sabemos, que la vacuna es contra el miedo.
Y que, con el hambre y el miedo, a través de los tiempos se ha controlado a la humanidad. Lo lamentable es saber, y no todos lo saben que hay grupos que desean y sueñan con el poder de controlar a las masas y la humanidad en general.
Es por eso que como Filántropo por naturaleza, me dedico a elevar el nivel de consciencia de la gente para que pueda discernir y tomar su propia decisión. No dejarse manipular por el Miedo. Diferenciar entre la verdad y la charlatanería.
Dra. Mariela R. Parilli
Facebook, google, Youtube
Henry ha dicho que…
Estimada Dra. Mariella, gracias por su comentario. Es reconfortante saber que hay personas que se toman el tiempo para leer e investigar un poco más allá de lo que nos cuentan los medios de comunicación de mayor audiencia. Gracias por ser una de esas personas y tomarse la molestia de comentar. Un abrazo.

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